Según la Universitat Carlemany, en ocasiones podemos hablar de competencias con el término “habilidades blandas”, que son un conjunto de rasgos de la personalidad productivos, que caracterizan las relaciones de una persona en un medio y se basan en tres elementos funcionales: interpersonales, sociales y profesionales. En esta medida, las competencias profesionales más solicitadas por las empresas hoy en día son: Capacidad de aprendizaje: Se hace referencia a la curiosidad, la importancia que se le concede al avanzar, la visión de la formación como una herramienta que permite el desarrollo de nuestra mente y la amplitud de nuestras perspectivas. Sociabilidad: las personas sociables que emplean modelos de comunicación asertivos en su día a día, tienden a generar vínculos con los demás que les facilitan su desarrollo personal y profesional. Resolución de problemas: en un entorno profesional, no importa el tipo o tamaño de la empresa, se dan situaciones problema que requieren de soluciones. La capacidad de dar respuesta en estas situaciones es muy valorada en contextos cambiantes. Organización: no solo relativa a la propia organización, sino también a la integración de los propios métodos y rutinas en una organización superior. Adoptando procesos y sistemas organizativos que no son los propios del perfil en cuestión. Positividad: Lo ideal es ser capaz de ver las situaciones problema como hechos que pueden ser llevados de diversas maneras. Y que no tienen por qué suponer el peor de los problemas o un contratiempo insalvable. Profesionalidad y responsabilidad: aquellas personas que se comportan en su día a día con responsabilidad y mostrando que son capaces de hacer su trabajo de manera constante, interesan a las empresas. Trabajo en equipo: siempre que el trabajo esté organizado de forma que implique a distintos profesionales para su desarrollo, esta competencia será muy valorada. Motivación y dedicación: es el par perfecto para obtener resultados que tengan repercusión en el propio desempeño y en el desempeño percibido por los demás. Comunicación: una comunicación asertiva y empática, que haga posible el establecimiento de relaciones y facilite el trabajo en equipo. Adaptabilidad: la flexibilidad y capacidad de adaptarse a distintas situaciones permite que el trabajo se desarrolle en condiciones óptimas. Hemos aprendido que la estabilidad laboral no es habitual, y que los cambios son parte de toda trayectoria personal y profesional.