“Integrar la experiencia y el liderazgo de las mujeres en la toma de decisiones relativas al medioambiente es un aspecto clave para lograr una sociedad más igualitaria, en la que los beneficios de la transición ecológica y la recuperación verde sean iguales para todos”, afirma Elena Pita, directora de la Fundación Biodiversidad del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, de España, y añade que la igualdad de género y el empoderamiento de mujeres conduce a unos resultados más equitativos, efectivos y sostenibles. En su opinión, las mujeres son una fuente de conocimiento y experiencia sobre gestión del medio ambiente y por eso se muestra a favor de potenciar el interés de las niñas y adolescentes por la investigación e inculcarles referentes femeninos en los que verse reflejadas como las activistas e investigadoras Berta Cáceres, Vandana Shiva, Wangari Maathai, Jane Goodall o Greta Thunberg. Desde SEO/BirdLife, Asunción Ruiz añade a la lista a Rachel Carson, conservacionista estadounidense que, a través de la publicación ‘Primavera silenciosa’ en 1962, sacudió al mundo occidental con su denuncia sobre los riesgos de la utilización masiva de productos químicos que, asegura, debería servir para reclamar, reconocer y reunir a todo el ‘activismo’, todavía silencioso, de muchas mujeres a favor del desarrollo sostenible. También te puede interesar: Los países con mayor igualdad de género “Es absolutamente inaplazable abordar los dos grandes retos sociales ambientales de este siglo: el cambio climático y la pérdida de biodiversidad y, frente a ellos, prestar especial atención a los más vulnerables, las mujeres, las niñas y los niños, y hacer que estén representados en todos los foros de participación y decisión y en todas las ramas de la ciencia”, asegura Ruiz. Añade además, que las mujeres han liderado la ética del cuidado o el cuidado de la vida y ahora la vulnerabilidad del mundo natural debería ser la prioridad porque la justicia social y ambiental deben defenderse juntas y la sostenibilidad de la vida está en juego. Representatividad, reconocimiento y visibilidad son, para la directora de Campañas de Greenpeace, María José Caballero, los ejes que deberían servir de referencia para futuros modelos que garanticen la igualdad de la mujer ante la ciencia, que ayuden a reconocer el papel de las científicas y demuestren que la ciencia es un futuro posible para cualquier niña. Según Caballero, diversos estudios ponen de manifiesto que las mujeres, las niñas y los niños son los más afectados por el cambio climático, sobre todo en los países subdesarrollados donde se encargan a menudo de trabajar la tierra, buscar agua y proporcionar el sustento familiar, lo que les convierte en los más perjudicados por las consecuencias de la degradación del medioambiente. Por su parte, la científica titular del Museo Nacional de Ciencias naturales y miembro del proyecto europeo Life-Invasaqua Anabel Perdices, lamenta que la presencia femenina en puestos de mando del medioambiente sea mucho menor que la de los hombres y ello en una de las especialidades de la ciencia donde, en teoría, hay más igualdad de género. “Se ha mejorado pero falta muchísimo”, manifiesta esta científica partidaria de potenciar los valores de la ciencia entre las niñas y cambiar los patrones sociales con el objetivo de acabar con el modelo tradicional de roles femeninos y que las mujeres puedan llegar a todo lo que se propongan. Una meta que, asegura, se consigue a través de la educación y dando más visibilidad a las mujeres en los puestos de poder, para acabar con el estereotipo de que la mayoría de los investigadores dedicados a la ciencia sean hombres. Fuente: EFEverde