“¡Se aprueba por unanimidad la ley que prohíbe la terapia de conversión! Estemos orgullosos, estas prácticas indignas no tienen cabida en la República. Porque ser uno mismo no es un delito, porque no hay nada que curar”, tuiteó este martes 25 el presidente de Francia, Emmanuel Macron después de que Francia creara un nuevo delito, con los votos de 142 diputados del Parlamento francés. El país adoptó ayer una proposición para ilegalizar las "terapias de conversión" que tienen como objetivo imponer la heterosexualidad a las personas lesbianas, gays o transexuales y que, a partir de ahora, serán castigadas con penas de hasta 3 años de cárcel y 45.000 euros de multa en caso de circunstancias agravantes. Estas terapias consistían en sesiones de exorcismo, electroshock o ingesta de medicamentos, así como otro tipo de prácticas con consecuencias físicas y psicológicas para quien las recibía. Laurence Vanceunebrock, la diputada de la República en Marcha que ha impulsado el texto junto con Bastien Lachaud (del partido de izquierdas Francia Insumisa), ha defendido en ocasiones la necesidad de crear un delito específico porque "permitiría obtener cifras reales sobre estas prácticas y tener así conocimiento de la importancia de este fenómeno". El concepto, "terapias de conversión" tiene su origen en Estados Unidos y en un momento concreto, los años 50. Aunque en Francia no existe una investigación que haya permitido conocer el alcance de este tipo de terapias -y se habla, entre los círculos religiosos, más bien de terapias de "curación"- los diputados evocaron en 2019 (cuando el texto empezó a adoptar forma) un "centenar de casos recientes". En Francia, la cuestión de las terapias de conversión saltó al debate y acaparó la atención mediática a finales de 2019 con el documental Homoterapias: conversión forzada, inspirado en el libro Dios es Amor, escrito por dos periodistas de investigación, Timothée de Rauglaudre y Jean-Loup Adéno, quien llegó a adoptar la identidad de Guillhem, un joven homosexual cristiano con una crisis de identidad. Adéno se infiltró en un grupo religioso católicos, que organizaba una especie de "campamentos de reconversión" en los que los jóvenes, ante una asamblea, afirmaban sentirse "avergonzados" por su sexualidad, un 'modus operandi' calcado de los grupos de alcóholicos anónimos. Los reporteros descubrieron vínculos entre estos grupos franceses y organizaciones norteamericanas como Living Waters of Courage, que funcionan como verdaderas sucursales. Para Elisabeth Moreno, ministra delegada de Igualdad entre mujeres y hombres, la adopción del texto que ilegaliza estas terapias permitirá enviar una "señal" a las víctimas para que estas "prácticas bárbaras" lleguen hasta una comisaría y sean castigadas. En la práctica, antes de la creación de este delito, ya se perseguía estas conductas a través de otros delitos ya existentes como el ejercicio ilegal de la medicina o el acoso. Fuente: El Mundo