Estas metas no solo sirven para que las organizaciones sean atractivas para los inversores, sino que aumenten la factibilidad de conseguir los objetivos de negocio en un entorno CAF (Cambiante, Adaptable y Flexible). Se dice que para 2022 y 2023 las organizaciones pondrán el énfasis en las variables sociales de la mencionada estrategia, teniendo en cuenta que se necesita de todo el talento para resolver problemas tan preocupantes y complejos como la pobreza, el desempleo, la inequidad, la violencia de género, el desplazamiento forzado, la inseguridad y el hambre. Sin embargo, como todas las estrategias, más allá de trazarlas, el desafío consiste en llevarlas a cabo, en permear la organización con las acciones que conduzcan a conseguirla. Suena fácil, pero realmente no lo es. Para empezar, las organizaciones tienen distintos niveles de madurez en los procesos, posicionamiento en el mercado y cultura, y podría decir que la pandemia ha acelerado la necesidad de transformar su propuesta de valor con el fin de crecer y diferenciarse de manera sostenible. Otra fuente de complejidad en el camino es el propósito. Las organizaciones se acostumbraron a la operatividad, a la burocracia, al trabajo mecánico, a las firmas, al miedo, a las autorizaciones, “a curarse en sano”, al presentismo, entre otros males, y les cuesta conducir las relaciones laborales a un nivel de sentido y confianza, requisitos para maximizar el potencial humano. Por ello, la invitación es ir paso a paso y convertir la medición del ambiente laboral en una forma efectiva de monitorear la experiencia de los colaboradores con la estrategia. Principales logros de Los Mejores Lugares para Trabajar® en Ecuador 2020 fue un año icónico. El principal hallazgo fue que las empresas referentes del mercado supieron navegar mejor en la complejidad e incertidumbre sin precedentes de ese año y que las culturas desarrolladas por esas organizaciones se convirtieron en una base sólida para conducir los negocios, conseguir, e incluso superar las metas con respecto al 2019. Al comparar los resultados del ranking 2021 con el del año 2020, hay cosas que no son comparables, como las condiciones del entorno de los negocios en el primer año de pandemia y la cantidad de organizaciones reconocidas en 2021. No obstante, el modelo de Great Place to Work® y la encuesta Trust Index® son los mismos, por lo que procede mostrar esta comparación: Deberes pendientes En Great Place to Work® sabemos que la gestión de la Imparcialidad (la percepción que tienen los colaboradores sobre el grado en que los líderes realizan una evaluación equitativa de las personas para asignar puestos y tareas y evitan el favoritismo) es el área de enfoque más difícil de gestionar. Hay varias razones. Suelo decir a los clientes que los seres humanos percibimos que las decisiones que no nos favorecen fueron tomadas con favoritismo. No obstante, su complejidad y los resultados obtenidos por los mejores lugares para trabajar, el posicionamiento de una buena gestión en este sentido está asociada a la lucha contra la corrupción y es un requisito para avanzar en la variable gobernanza de la estrategia ESG, en la cual las preguntas a resolver son: ¿Cómo se toman las decisiones? ¿Son honestas, éticas y justas?