No es necesario retroceder tantos años al pasado para recordar cuando -en muchas sociedades- el acceso de las mujeres a la educación legal fue restringido o negado. En algunos casos, se les prohibió el ingreso a las facultades de derecho o se les limitó su participación en las prácticas legales. Esto, evidentemente, creó una brecha significativa en la representación de género en la profesión legal y perpetuó la idea de que el derecho era un campo reservado exclusivamente para hombres. A medida que las sociedades evolucionaron y se luchó por los derechos de las mujeres, se lograron avances en la igualdad de género en el campo del derecho. Sin embargo, aún persisten desafíos importantes. En una entrevista exclusiva con Revista Violeta, María del Mar contó cómo continúa caminando hacia la equidad en todos los niveles del sistema legal y de justicia penal. La abogada es un claro ejemplo de que es posible desafiar las normas tradicionales de género y sobresalir en el área penal. Y, aunque hoy sonríe al recordar la trayectoria que tuvo que realizar, no fue fácil. Cuando María del Mar regresó al país después de realizar su maestría en criminología, fue docente universitaria. En sus clases -y con el fin de ser práctica- brindaba a sus estudiantes casos, los cuales adquiría de libros teóricos. Ahí, tomó la decisión de litigar, porque los ejemplos se quedaron cortos y analizó la opción de vivirlo en primera persona. “Con tan solo 25 años, fui sola al Centro de Detención Provisional (CDP) de Quito para conseguir clientes”, cuenta. Al principio, tuvo mayor acogida con los extranjeros debido a su alto nivel de inglés, pero con el tiempo se dio a conocer con más y más personas. Hoy es Socia Fundadora y Abogada penalista de MLP Compliance Penal y se desempeñó como asesora de la Corte Constitucional del Ecuador. Continúa dando clases, lo cual le apasiona profundamente, pero ahora sus casos tienen nombre y apellido y se ha convertido en un referente para sus alumnas.