Uno de los principios es no comer guiados por las emociones. Estar tristes, enojados, felices o preocupados despierta en muchas personas el deseo de comer. “En lugar de esto lo que tratamos de hacer es comer cuando tenemos hambre y hasta quedar satisfechos. Es comenzar a escuchar al cuerpo”, destaca Mafla. Según estudios, el estómago envía la señal de saciedad al cerebro 20 minutos después de que se llena, por esta razón es fácil comer de más. Si se come más despacio se da tiempo al organismo para captar estas señales. ¿Qué implica la alimentación consciente? Comer despacio y sin distracciones Escuchar tus señales fisiológicas de hambre. Distinguir si lo que sentimos es hambre real o hambre emocional. Darse cuenta de los efectos que tienen sus sentimientos a la hora de comer. Comer para aumentar nuestro estado de salud y bienestar.