Un informe del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático revelaba que las emisiones de gases de efecto invernadero de las actividades humanas son responsables de un calentamiento del planeta en un 1,1° grados centígrados desde el periodo 1850-1900 hasta la actualidad. Más alarmante es el hecho de que el estudio predice que se espera que la temperatura global alcance o supere los 1,5 °C o más de calentamiento en los próximos 20 años. Las consecuencias las estamos empezando a sentir: mayores inundaciones, olas de calor extremo más frecuentes, sequías más largas, pérdida de las capas de hielo, incendios voraces. ➤ Ver también: América Latina será una de las regiones más afectadas por el cambio climático Aunque las inversiones en energías renovables e infraestructuras sostenibles siguen creciendo, el gasto mundial en combustibles fósiles superó al de las energías verdes entre enero de 2020 y marzo de 2021. Muchos países no cuentan con los recursos financieros para acometer la transición a fuentes de energía limpia y modos de vida sostenibles que podrían revertir el cambio climático. La ONU considera que la financiación relacionada con el clima es la respuesta adecuada, ya que no invertir será más costoso a largo plazo, pero también porque existen importantes oportunidades para los inversores. ¿Qué es la financiación relacionada con el clima? A grandes rasgos, la financiación climática está relacionada con el dinero que hay que gastar para toda una serie de actividades que contribuirán a frenar el cambio climático y que ayudarán al mundo a alcanzar el objetivo de limitar el calentamiento global a 1,5°C por encima de los niveles preindustriales. Para alcanzar este objetivo, el mundo necesita reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero prácticamente a cero en 2050; la frase “emisiones netas cero o de valor cero” también se escucha mucho en el contexto de la financiación climática. Entre las iniciativas que deben costearse para alcanzar estas emisiones de valor cero están las que reducen las exhalaciones de gases nocivos, así como las que mejoran o preservan las soluciones naturales para capturar esos gases, como los bosques y los océanos. La financiación también busca aumentar la resiliencia de las poblaciones más afectadas por el cambio climático y ayudarlas a adaptarse a las condiciones climáticas cambiantes, unas medidas que a su vez contribuirán a reducir el calentamiento. La financiación y las soluciones son necesarias para la transición a lo que la ONU llama una economía verde. La energía renovable, que proporciona electricidad sin producir dióxido de carbono ni otras formas de contaminación atmosférica, es un elemento fundamental para impulsar el crecimiento económico sostenible. ¿Por qué es tan importante? Con el aumento de las temperaturas a nivel global, los cambios en los patrones climáticos, la subida del nivel del mar, el aumento de las sequías y las inundaciones, las poblaciones más vulnerables se enfrentan a riesgos cada vez mayores, como la inseguridad alimentaria, y tienen menos oportunidades de salir de la pobreza y conseguir una vida mejor. De hecho, la ONU estima que el cambio climático podría empujar a otros 100 millones de personas a la pobreza de aquí a 2030. Para hacer frente a estas preocupantes tendencias se necesitan importantes recursos financieros, inversiones adecuadas y un enfoque global sistemático. ¿Cuánto dinero se necesita? Para hacerlo realidad, se necesitan inversiones importantes y es fundamental contar con cooperación internacional. Hace más de una década, los países desarrollados se comprometieron a aportar de forma conjunta USD 100.000 millones al año para 2020 en forma de apoyo a la acción climática en los países en desarrollo. Puede parecer mucho, pero compárelo con el gasto militar mundial en 2020, que se estimó en algo menos de dos billones de dólares, o con los billones de dólares gastados por los países desarrollados en ayudas a sus ciudadanos relacionadas con el Covid-19. Según un informe de expertos elaborado a petición del Secretario General de la ONU, el objetivo de destinar USD 100.000 millones de dólares para esas naciones no se está cumpliendo (los últimos datos disponibles para 2018 son de 79.000 millones de dólares), a pesar de que la financiación relacionada con el clima sigue una "trayectoria ascendente." Por lo tanto, sigue habiendo un gran déficit de financiación. Fuente: ONU