Desde hace décadas, las mujeres han desafiado no solo la gravedad, sino también los límites sociales que les impedían ocupar la cabina de mando. En un mundo en el que volar representaba un símbolo de progreso, libertad y modernidad, muchas mujeres decidieron que su lugar no era únicamente como pasajeras, sino al frente del avión. Una historia de altos vuelos La historia mundial de las mujeres en la aviación demuestra que desde muy temprano hubo mujeres decididas a ocupar el cielo. Por ejemplo, Raymonde de Laroche, francesa, fue la primera mujer en recibir una licencia de piloto en el mundo, el 8 de marzo de 1910, según una publicación de National Geographic. Muchas de ellas hicieron vuelos arriesgados, enfrentaron prejuicios, condiciones técnicas difíciles y un ambiente dominado por hombres. Una publicación de Aviation Group enumera entre otras a Bessie Coleman, la primera persona afroamericana en obtener una licencia de piloto, tras viajar a Francia porque en EE.UU. no se le permitía formarse. La organización Women in Aviation International (WAI), fundada en la década de 1990, da cuenta de este legado de mujeres en la aviación y su propósito de “abrir el cielo” sin barreras. Bessie Coleman, la primera mujer afroamericana piloto, tuvo que viajar a Francia para obtener su licencia en 1921 debido a la discriminación racial en EE.UU, y fue una experta en acrobacias aéreas que inspiró a muchas mujeres a seguir vuelos. Un hito clave fue la vida y carrera de Amelia Earhart, quizás la aviadora más legendaria. Nacida en 1897, Earhart estableció numerosos récords: en 1922 voló por encima de 14.000 pies, en 1932 fue la primera mujer en cruzar el Atlántico en solitario. Además, en 1929 ayudó a fundar la organización “The Ninety-Nines” para promover a mujeres pilotos. Su intento de dar la vuelta al mundo en 1937 terminó en aquella desaparición, lo que aumentó el mito alrededor de ella. Así, la aviación se convirtió en metáfora literal y simbólica de la emancipación femenina: volar significaba no depender únicamente de los esquemas tradicionales. Aun hoy, la participación femenina en el sector aeronáutico sigue siendo pequeña, lo que subraya la relevancia del camino trazado por esas pioneras. El papel de la mujer en la aviación comercial Ya en el ámbito comercial, las mujeres empezaron a incursionar como azafatas, copilotos, luego pilotos, ingenieras de vuelo y comandantes. En los primeros tiempos, era habitual verlas como “hostesses (anfitrionas)”, reflejo de una visión que las relegaba al servicio y atención, más que al mando. Con el paso del tiempo, sus roles se diversificaron y ampliaron. Sin embargo, persistieron barreras: estereotipos de género, falta de oportunidad de ingreso, colegios de pilotos mayoritariamente masculinos, redes de contacto cerradas. El cambio ha sido lento, pero constante. Hoy en día, la visibilidad de mujeres en la aviación es mayor, pero todavía insuficiente si se compara con el porcentaje de varones. En 1934, Helen Richey se convirtió en la primera mujer piloto contratada por una aerolínea comercial en EE.UU, abriendo camino para futuras generaciones en un campo dominado por hombres. Ecuador: vuelo femenino con raíces nacionales En Ecuador también se encuentra una rica historia de mujeres que, con coraje y visión, rompieron el techo de cristal en la aviación. Según el artículo “Las mujeres piloto pioneras de la aviación del Ecuador”, del blog de Nicolás Larenas, algunas referentes son: 01. Anita Swanton: en 1943 fue la primera mujer aviadora del Aeróclub del Ecuador, al realizar un vuelo solo de entrenamiento. 02. Hermelinda Urviña (1905-2008, Ambato): considerada la primera mujer ecuatoriana y sudamericana en obtener licencia de piloto, en 1932 en EE.UU. 03. Aura Almeida de Morán (n. 1939, Nobol): en 1957 obtuvo su licencia como la primera mujer ecuatoriana con licencia profesional de piloto civil; más adelante tuvo empresa de transporte aéreo. También te puede interesar: Adiós, Diane Keaton 04. Raquel Sviercovich (1964): primera mujer piloto comercial del Ecuador, con más de 14.500 horas de vuelo, fue copiloto/piloto en aerolíneas nacionales e internacionales incluyendo un Airbus A330. 05. Diana Ruiz Solís, en 2014 la primera mujer piloto supersónica del país. Falleció en noviembre del 2024 en un accidente aéreo en la provincia de Santa Elena. Hacia un futuro con más alas para todas Se estima que en la aviación comercial, la representación femenina en este ámbito se sitúa entre el 5% y el 6% a nivel mundial. En 2023, alrededor del 47% de los nuevos empleados en el transporte aéreo contratados entre 2021 y 2023 fueron mujeres. En 2022, había 72,428 pilotos mujeres, un aumento significativo desde los 46,463 de 2018. A pesar de estos logros, el desafío continúa: asegurar que las barreras estructurales se sigan derribando, que haya mayor acceso de mujeres a todas las áreas de la aviación (comercial, militar, técnica, operativa), y que los prejuicios de género no limiten a quienes quieren volar. Alrededor del 47% de los nuevos empleados en el transporte aéreo, contratados entre 2021 y 2023 fueron mujeres. El legado de Amelia Earhart -como símbolo global de vuelo femenino- y el de las mujeres ecuatorianas que surcaron los cielos, son testimonio de que la aviación puede y debe ser un espacio donde la igualdad florezca. En Ecuador, la historia está escrita y se sigue escribiendo. Las rutas están abiertas. Las cabinas esperan. Como dijo Earhart: “Que las mujeres participen de estos empeños… aún más que lo han hecho en el pasado, es mi deseo y profecía”. Formar mujeres en la aviación es construir un sector más fuerte, diverso e innovador para el futuro.