Su presidenta y fundadora, Linda Romero, comunicadora y coach transformacional, explica que el proyecto nació como un proceso íntimo, pero pronto se convirtió en una comunidad enfocada en acompañar a mujeres que buscan reconstruir su historia desde adentro. “Mujeres Reales creció conmigo”, cuenta. “Pasó de ser un espacio de talleres iniciales a una metodología sólida basada en responsabilidad emocional, liderazgo consciente y resultados reales”. Linda ha trabajado con cientos de mujeres que han roto ciclos de violencia, culpa o patrones heredados. Muchas de ellas hoy lideran emprendimientos y facilitan procesos dentro de la fundación. “Cuando una mujer se transforma, multiplica transformación”, afirma. Su propio camino también se fortaleció gracias a mentores internacionales, entre ellos Ismael Cala, con quien profundizó los principios del “Líder Bambú” en el Cala Center, en Miami. Esa experiencia dio forma a su metodología actual: claridad, flexibilidad, resiliencia y propósito. “La expansión ocurre cuando una mujer se responsabiliza de sí misma y se lidera desde el Ser”, resume. Esta filosofía -potenciar el Ser para luego potenciar el hacer- es la base de los programas que hoy impactan a emprendedoras y líderes que atraviesan desafíos personales, emocionales y profesionales. Las mentorías, dice Romero, no buscan rescatar, sino acompañar. “La autoconfianza nace cuando una mujer se elige y se honra”. De la crisis al liderazgo Para Cecilia Freire, CEO de Emprosal y Emproquim, llegar a estas mentorías significó detenerse y reconocer que incluso el éxito empresarial necesita herramientas internas para sostenerse. “Uno siempre debe entender que no lo sabe todo. La comunicación con propósito fue mi punto de partida”, explica. El camino de Evelyn Paulina Ayala, CEO de D’Carnescool, fue distinto, marcado por un divorcio que la obligó a asumir roles que antes delegaba. “Tenía una empresa exitosa, pero de pronto tuve que salir ante cámaras, representar la marca, enfrentarme al mundo. Tenía mucho miedo”, recuerda. Fue una amiga quien la llevó a un proceso de formación donde conoció a Linda y empezó una mentoría profunda. Allí comprendió que había vivido “muchos años desde el hacer para el ser”, sin espacio para reconocerse. “Entendí que yo también soy importante como mujer, como líder, como persona. Que todas las cosas que pasaron fueron enseñanzas, no cargas”, reflexiona. Su testimonio revela un patrón común entre emprendedoras: la necesidad de sanar para sostener, de sentirse suficientes para liderar. “Cuando no estamos bien, nuestro alrededor tampoco lo está. Si una mujer sana, sana su familia y sana su linaje”, dice Linda. También te puede interesar: Dar más de lo que tomamos: el principio regenerativo del liderazgo Romper miedos, romper cadenas Ayala recuerda que lo más difícil fue enfrentar las creencias limitantes que arrastraba desde niña. “Nos enseñan que las mujeres estamos para la casa, para los hijos, pero no para liderar. Me di cuenta de que no hay límites, uno permite que se los pongan”. Hoy busca convertirse en mentora para inspirar a otras mujeres. “El miedo es el único limitante. Nadie puede apagar el fuego que llevamos adentro”. Freire coincide. Para ella, gestionar emociones es un aprendizaje continuo: “En estas mentorías aprendí a manejar el estrés, a cuestionar antes de reaccionar, a entender que pedir ayuda también es fuerza”. Ambas empresarias resaltan la importancia de las herramientas emocionales que recibieron: respiración consciente, introspección y acompañamiento estructurado. “No sabía cuánto guardamos las mujeres. Ahora puedo hablar, perdonar y crear desde otro lugar”, dice Freire. Una comunidad que se expande El sueño de Linda Romero es claro: construir una red internacional de mujeres conscientes, libres y con propósito. Y lo hace desde un sistema de expansión donde cada mujer transformada acompaña a otra, generando un efecto multiplicador. En cuanto a cómo genera autoconfianza en las mujeres que acceden a la mentoría, Linda afirma que lo hace desde la responsabilidad emocional. “No buscamos rescatar: acompañamos para que cada mujer vuelva a reconocerse, se centre en sí misma y recupere su energía interna. La autoconfianza nace cuando una mujer se elige, se mira y se honra. Por ello implementamos mentoring que reconstruye y te permite volver a ti”. También afirma que el liderazgo que promueve se basa en la autoconciencia, comunicación asertiva, claridad emocional y propósito. Una mujer que se lidera a sí misma toma mejores decisiones, gestiona sus emociones y crea impacto. Desde la responsabilidad emocional. No buscamos rescatar: acompañamos para que cada mujer vuelva a reconocerse, se centre en sí misma y recupere su energía interna. La autoconfianza nace cuando una mujer se elige, se mira y se honra. Por ello implementamos mentoring que reconstruye y te permite volver a ti.