Para bien o para mal, nadie olvidará 2020. Mientras el mundo trata de sacudirse del tsunami que le cayó encima con el Covid-19 y sus implicaciones económicas, el año tiene otro matiz para Elon Musk. Tiempo atrás ya lo catalogamos como el CEO más innovador de la tierra y lo ocurrido el fin de semana, lo confirma. Musk, el rockstar y workaholic, cumplió en mayo dos sueños ambiciosos: ser padre (su sexto hijo nació el 4 de mayo) y poner en la plataforma de lanzamiento un cohete espacial privado. La cápsula Dragon Crew, impulsada por el cohete Falcon9 de SpaceX, despegó el sábado 30 de mayo. “Musk estaba allí, en el Kennedy Center de cabo Cañaveral, haciendo de maestro de ceremonias y recibiendo al presidente Trump”, lo describe Diario El País. La empresa de Elon Musk inauguró la era de las misiones comerciales al espacio El hombre que odia las reuniones (las define como una plaga), que cada día salta su desayuno y divide su trabajo en bloques de 5 minutos (no se distrae en llamadas, hay jornadas que no recibe ni una en 24 horas) o que reconoce que hay días que no tiene tiempo ni para tomar una ducha, es el hombre que puso al alcance de la humanidad los viajes espaciales o que transformará el subsuelo con su proyecto Hyperloop, una solución subterránea al tráfico. También tiene planes para los que habitamos la Tierra: promover una existencia basada en la energía solar y eléctrica. El Presidente de los Estados Unidos Donald Trump felicitó a Elon Musk, el dueño de Space X, luego del lanzamiento Musk parece imparable. Tiene una fortuna superior a los USD 43.000 millones, lo que lo ubica dentro de las 20 personas más ricas del mundo según la revista Forbes, en la empresa Tesla se encarga del diseño de productos, ingeniería y fabricación global de vehículos eléctricos, productos de baterías y productos de energía solar de la compañía. Musk también es CEO de Neuralink, que desarrolla interfaces entre cerebros y máquinas de banda ancha ultra alta para conectar el cerebro humano a las computadoras, según se precisa en la web de Tesla. Y lanzó The Boring Company, que combina tecnología de túneles rápida y asequible con un sistema de transporte público totalmente eléctrico para aliviar la congestión urbana y permitir viajes de alta velocidad y larga distancia. “Estoy abrumado por la emoción”, dijo Musk en una rueda de prensa más tarde tras el evento del sábado. “Me cuesta hablar, hace 18 años que estamos trabajando con este objetivo. Me cuesta creer que sucedió”. La misión puede parecer un paso modesto en la exploración espacial. Los astronautas no irán a la Luna ni a Marte, solo a la vieja estación ubicada a 400 km de la Tierra, a la que rusos, estadounidenses y astronautas de otros países acuden desde 1998. La NASA, sin embargo, habla de “revolución”, ya que SpaceX va a volver a permitir a Estados Unidos acceder al espacio a un costo menos oneroso que los programas precedentes. En esta imagen fija tomada por la NASA TV, los astronautas de la NASA Bob Behnken (atrás) y Doug Hurley están atados en la cápsula SpaceX Crew Dragon en el Centro Espacial Kennedy, listos para despegar Podemos tener certeza que Musk nos volverá a sorprender.