“Mike, un americano que vive en Nueva York gana USD 6.000 al mes. Gasta en renta USD 2.000, USD 800 en comida, USD 200 en transporte, gastos varios USD 1.000. Total: USD 4.000. Mike podría mudarse a Puerto López (o a cualquier parte de Ecuador) y trabajar remotamente como lo hacía en su apretado apartamento en Nueva York. En Puerto López, sus gastos bajarían de USD 4,000 a USD 1,000, trabajaría frente al mar con una población mayormente vacunada, misma zona horaria, excelente clima y mariscos frescos. Acceso a internet y por supuesto, con ballenas y manta rayas a pocos minutos. Gastará su sueldo en Puerto López y viajando por Ecuador inyectando divisas a nuestra economía y generando nuevos empleos”. De esta forma, Niels Olsen, ministro de Turismo de Ecuador, a través de sus redes sociales ejemplificó y cuantificó los beneficios de atraer a los nómadas digitales, tras anunciar que el gobierno de Guillermo Lasso alista la creación de una visa para legalizar la permanencia temporal de este tipo de trabajadores. ➤ Ver también: Ecuador busca ser pionero con visa para nómadas digitales “Es una visa que permite a extranjeros trabajar remotamente para empresas extranjeras desde Ecuador. ¿En qué beneficia esto a nuestro país? Divisas frescas en nuestra economía y generación de nuevos empleos”, dijo Olsen. Así, Ecuador busca convertirse en el primer país sudamericano en expedir este documento. El timing no puede ser mejor. Si bien antes de la irrupción del Covid-19 este tipo de trabajadores ya se instalaba en diversos países del mundo, mientras teletrabajaba, la actual coyuntura ha hecho que los nómadas digitales aumenten de forma ascendente a nivel global. Desde que se inició la pandemia se estima que el número de nómadas digitales ya supera los 100 millones a nivel global. En tanto, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) proyecta que a 2050 habrá 1.000 millones de este tipo de trabajadores. En regiones como Europa existen países que ya otorgan visas para nómadas digitales, como Alemania, Portugal, Islandia, Croacia, Estonia, República Checa, entre otros. En el continente americano, solo cuatro naciones ofrecen esta facilidad: Antigua y Barbuda, Barbados, Panamá y Costa Rica. Precisamente, en agosto pasado Costa Rica aprobó la Ley para atraer trabajadores y prestadores remotos de servicios de carácter internacional para atraer a los nómadas digitales y reforzar su competitividad turística y garantizándoles seguridad jurídica a los trabajadores remotos que escojan a este país como su sede de labores. Esta ley le permitirá a los extranjeros, con un ingreso mayor a USD 3.000 al mes, permanecer hasta por un año en el país con una visa que puede prorrogarse por un año adicional. Si viaja en familia, el ingreso debe ser de USD 5.000. Entre los beneficios de esta visa destaca la exención total del impuesto sobre las utilidades y la exoneración del pago de todos los impuestos a la importación de equipo personal básico de cómputo, informático, de telecomunicaciones o análogos, necesarios para cumplir con sus labores o la prestación de sus servicios. “Con esta ley avanzamos hacia la reactivación económica. Costa Rica tiene en esta legislación pionera en el área, desde el punto de vista de su solidez, una gran herramienta para potenciar al país como destino predilecto”, dice el diputado Carlos Ricardo Benavides, impulsor del proyecto en la Asamblea Legislativa. Panamá es otro país centroamericano que en mayo pasado creó el programa Visa de Corta Estancia como Trabajador Remoto (Teletrabajo), que busca atraer a turistas de estancia extendida y dinamizar así su economía (que cayó 17,9% en 2020) “estimulando el turismo, los restaurantes, compras y el consumo y servicios en general, resultando en una mayor reactivación de empleos para los panameños", según explicó el gobierno en un comunicado. México es otro de los destinos favoritos de los nómadas digitales y aunque no cuenta con un permiso exclusivo para ellos, ofrece una visa de residencia temporal en la que los solicitantes deben demostrar solvencia económica (USD 1.620 mensuales como mínimo o ser titular de una cuenta bancaria con al menos USD 27.000). Es el caso de Colombia, país que a fines de 2020 aprobó la Ley de Emprendimiento que contempla crear una normativa migratoria especial. “El Gobierno en cabeza del Ministerio de Relaciones Exteriores expedirá un régimen especial para el ingreso, permanencia y trabajo de los nómadas digitales […] con el propósito de promover al país como un centro de trabajo remoto”, dice la ley. Y es que a la hora de migrar, los teletrabajadores toman en consideración el factor impositivo al desplazarse en un país diferente al de su origen. “Los extranjeros no solo deben tener en consideración las facilidades de migración que les puede dar una visa generada en un contexto de trabajo remoto, sino además las consecuencias tributarias que su desplazamiento a un país extranjero pueden generar para él y para la empresa para la cual trabaja. Recordemos que muchos países se rigen por el criterio de la territorialidad y ello puede generar el pago de impuestos tanto en el país de destino como de la empresa por configuración de establecimientos permanentes”, dice Valeria Galindo, Socia del Área Laboral de EY Perú. Fuente: América Economía