La industria aérea, en particular, genera una cantidad significativa de contaminación, lo que ha llevado a los expertos a considerar la viabilidad de implementar un "pasaporte de carbono". Un documento necesario para viajar que racione (y limite) la cantidad que cada persona puede contaminar de esta manera La situación actual revela datos preocupantes. Según estadísticas de la Agencia de Protección Ambiental, aproximadamente el 29% de las emisiones globales de gases de efecto invernadero en 2021 se originaron en el transporte, abarcando vuelos, trenes y automóviles. Los viajes aéreos solos representan alrededor del 2,5% de esas emisiones, consumiendo una cuarta parte del "presupuesto de carbono" mundial proyectado para 2050. El aumento del 32% en las emisiones de CO2 de los aviones comerciales entre 2013 y 2018 plantea serios desafíos para el futuro. De hecho, según datos proporcionados por la página web Shame Plane, un vuelo de ida y vuelta desde París a Los Ángeles emite más gases de efecto invernadero de lo que se "permite" a una persona en un año, según los objetivos establecidos en el Acuerdo de París. Para abordar esta problemática, los precios de los vuelos deberían aumentar anualmente un 1,4% para desalentar a los pasajeros, pero la tendencia actual es hacia tarifas más económicas.También te puede interesar: ¿Qué es el carbono azul y por qué es tan importante para la lucha contra el calentamiento global? Una posible solución es la implementación de un pasaporte de carbono. En respuesta a esta situación, Intrepid Travel, un operador turístico con sede en Australia, en colaboración con la agencia de previsión The Future Laboratory, ha propuesto un informe detallando el futuro de los viajes sostenibles. En este informe, presentan una estrategia para mitigar el impacto ambiental de la industria de la aviación: el "pasaporte de carbono". Este pasaporte consistiría en una asignación anual de carbono para cada viajero, que no podrían exceder. Sería una tarjeta que registra los vuelos de cada persona y su contribución a la huella de carbono. Si se supera el límite, se prohibiría a la persona volar durante un período determinado. Según los autores del informe, esta medida obligaría a las personas a ajustar su consumo de carbono de acuerdo con el presupuesto global, establecido en 750.000 millones de toneladas hasta 2050. Es importante señalar que, por el momento, este concepto es puramente especulativo y no hay anuncios oficiales ni proyectos concretos sobre la creación e implementación de pasaportes de carbono. Tampoco está claro cómo se medirían los kilómetros recorridos o qué jurisdicción sería responsable de su aplicación. Sin embargo, la idea de asignaciones personales de carbono no es nueva. Un concepto similar, denominado "comercio personal de carbono", fue debatido por el Parlamento del Reino Unido en 2008, aunque no se llevó a cabo debido a su complejidad y la posibilidad de resistencia pública. La tendencia indica que se han aplicado diversas leyes y restricciones en los últimos años en todo el mundo, lo que sugiere que nuestros hábitos de viaje podrían estar al borde de un cambio permanente. Por ejemplo, desde abril del año pasado en Bélgica, los pasajeros de vuelos de corta distancia y aviones más antiguos están sujetos a mayores cargas fiscales para fomentar alternativas de viaje. Además, Francia prohibió los vuelos nacionales de corta distancia que se pueden realizar en tren en dos horas y media o menos, menos de dos meses después.Fuente: Xataka