Según Joseph Bienvenu, psiquiatra y director de la clínica de desórdenes de ansiedad en el Hospital John Hopkins, el hecho de estar siempre ocupado se ha convertido en un problema de salud bastante generalizado: “El estrés emocional ocasionado por el exceso de trabajo se manifiesta como una dificultad a la hora de enfocarse y concentrarse, impaciencia e irritabilidad, problemas para dormir y fatiga tanto mental como física.” Conforme he ido construyendo mi empresa JotForm, he aprendido que cuando sabemos balancear el trabajo con el descanso restaurador, nuestra productividad aumenta a niveles insospechados, y puede que logremos atrapar a más de un antílope. Empieza con algo pequeño… y date breaks El ajetreo nos roba horas preciosas para pensar, jugar, explorar, nutrir nuestras relaciones y descansar. “Hay una forma muy sencilla de recuperar tu tiempo: haz menos” escribió la periodista Elizabeth Evitts Dickinson en la revista John Hopkins Health Review. “Y sin embargo, esas dos palabras son, tal vez, las más retadoras de todas. Hacer menos implica entender tus prioridades y defenderlas constantemente contra las invasiones del status quo que dicta que el hecho de estar siempre ocupados —y que la riqueza material y el valor — es lo mejor.” Como dijo Dickinson, no es fácil revertir nuestra condición mental. Hacer menos no están simple como suena. Por eso recomiendo empezar con algo pequeño. Primero, date el tiempo de descubrir tus horas más productivas, y luego toma pausas a lo largo del día. No sólo te sentirás mejor, sino que esos pequeños periodos de descanso pueden mejorar la calidad de tu trabajo. De hecho, los descansos regulares pueden prevenir la fatiga que conlleva el hecho de estar tomando decisiones todo el tiempo, restauran la motivación, aumentan la productividad y la creatividad, y consolidan la memoria. Pausas que incluyan incluso cinco minutos de movimiento también pueden mejorar nuestra salud y nuestro bienestar. Darte el tiempo de ir por un café o de platicar con un compañero no es tiempo desperdiciado sino una forma importante de salirte de la caminadora metafórica del trabajo y restablecer tus prioridades. Deja tiempo para reflexionar Algunos de los fundadores, innovadores y creadores más importantes separan grandes bloques de tiempo sólo para reflexionar. Por ejemplo, Bill Gates, fundador de Microsoft, primero se tomaba semanas de pensamiento, siete días dedicados a leer, reflexionar y crear estrategias, antes de que una idea se expandiera por toda la empresa. Hoy en día, Bill le da el crédito a esas semanas de haber sido responsables de algunas de las innovaciones más importantes en Microsoft. Desafía a tu cuerpo Descansar no significa necesariamente estar echado en el sillón viendo Netflix en trance. El descanso más efectivo también incluye ejercicio físico, desde una caminata larga hasta andar en bicicleta. Las actividades restauradoras pueden ayudarte a balancear el trabajo cerebral más intenso. Alex Soojung-Kim Pang, consultor en Sillicon Valley y autor de Descansa: produce más trabajando menos, dice que el descanso es una forma necesaria de restauración mental. Y el ejercicio es una de las mejores formas de recuperar la energía mental que necesitamos para desempeñarnos en niveles óptimos. Adopta el Sabbath digital Date un descanso de la tecnología, por lo menos una vez a la semana. No es fácil cortar las ataduras psicológicas, pero no revisar tus dispositivos el sábado, o el domingo, o cualquier otro día que elijas, le da a tu mente la posibilidad de asombrarse a la vez que mejoras tu creatividad. Si la idea de pasar todo un día lejos de la pantalla y las notificaciones te parece demasiado, no eres el único. Pero recuerda que un cerebro cansado y estresado no puede generar nuevas ideas, y que se vuelve más propenso a cometer errores, además de que cuando nos terminamos nuestras reservas mentales de energía, tendemos a sobre complicar una solución que de otra forma veríamos fácilmente.Por: Aytekin TankEntrepreneur Leadership Network