Es vital recordar que nuestra salud es lo más importante, especialmente en la prevención del cáncer de ovario, que afecta a un considerable número de mujeres cada año, sobre todo después de los 50 años o en aquellas que no han tenido embarazos. Aunque no hay métodos infalibles para prevenirlo, adoptar un estilo de vida saludable con una dieta equilibrada, ejercicio regular y evitar el tabaco, puede reducir el riesgo de desarrollarlo. También te puede interesar: Mujer empodérate de tu salud mental Sin embargo, también es necesario acudir a médicos especializados para: Conocer y entender los factores de riesgo que pueden aumentar las probabilidades de padecer este tipo de cáncer, como antecedentes familiares, mutaciones genéticas hereditarias (como BRCA1 y BRCA2), edad avanzada y ciertas condiciones médicas como la endometriosis. Algunos estudios han sugerido que ciertos tipos de terapia hormonal, como la terapia de reemplazo hormonal después de la menopausia, pueden aumentar el riesgo de padecer este tipo de cáncer. En estas situaciones es de vital importancia consultar con su médico sobre los riesgos y beneficios. Considerar la cirugía preventiva. Para mujeres con un alto riesgo genético, como aquellas con mutaciones en los genes BRCA1 y BRCA2, la cirugía preventiva para extirpar los ovarios y las trompas de Falopio puede reducir significativamente el riesgo de desarrollar la enfermedad. Asistir a exámenes ginecológicos regulares puede ayudar a detectar cualquier problema potencial, incluido el cáncer de ovario, en sus etapas más tempranas cuando es más tratable. Asegúrese de hablar con un profesional de la salud sobre su historial médico. Tomar medidas proactivas y mantener un seguimiento regular con su ginecólogo de cabecera pueden marcar la diferencia en su salud a largo plazo. Por: Dra. Paulina Paz, especialista en Ginecología y Obstetricia del Hospital Vozandes Quito