Las aplicaciones de IA están diversificadas y requieren ecosistemas más abiertos. Productos y aplicaciones de IA más diversificados ayudarán a resolver problemas complejos diariamente y satisfacer las necesidades fragmentadas de los clientes. La industria también está explorando las capacidades acústicas y textuales de la IA, comenzando con la IA visual. Por ejemplo, la detección de anomalías de audio impulsada por IA se utiliza para detectar fallas en los equipos en entornos industriales para aumentar los niveles de seguridad de los trabajadores. Además, la tecnología de IA en sí misma está evolucionando hacia la etapa de autoaprendizaje con capacitación y optimizándose mucho más rápido que el aprendizaje supervisado. AIoT continúa uniendo los mundos físico y digital. Llevando la inteligencia artificial más allá, pues la combinación de IA e IoT (AIoT) seguirá siendo una tendencia importante para 2023, remodelando el alcance de la industria de la seguridad. Se han introducido más soluciones AIoT que no solo brindarán protecciones inteligentes, sino que también ayudarán a mejorar la eficiencia de las operaciones en una multitud de industrias y organizaciones. Las capacidades de percepción se extienden a un rango más amplio: Para las aplicaciones de seguridad, las capacidades de percepción van mucho más allá de la luz visible y se extienden a lo largo del espectro electromagnético para expandir las capacidades de percibir el mundo físico de nuevas formas. Por ejemplo, la tecnología de imágenes hiperespectrales se ha utilizado para analizar las características de la irradiación óptica y la eutrofización para registrar las tendencias de la calidad del agua en ríos y lagos. También te puede interesar: Las cinco tendencias que marcarán el mundo de los pagos en 2023 En la banda de ondas milimétricas, los productos de radar ayudan a medir las velocidades y distancias de los vehículos. La banda de rayos X se ha aplicado ampliamente en las inspecciones de seguridad, extendiendo ahora sus aplicaciones en la detección de fallas en equipos industriales. Fuente: El Economista