Artículos de construcción, cielo raso, vidrios, material fresado para pavimentos, utensilios de cocina para el servicio en aviones, muebles, escritorios, computadoras y sus accesorios, que han salido por trabajos de remodelación de oficinas, mantenimiento o renovación de imagen corporativa, y que se encuentran en perfecto estado para reutilizar, son parte de lo que se ha donado hasta el momento. Quiport destina las donaciones, procurando que las 6 parroquias aledañas al aeropuerto, Tababela, Puembo, Pifo, Yaruquí, Checa y el Quinche se beneficien en igual forma. “Hemos equipado el salón de Consejería Estudiantil de nuestro colegio con donaciones del programa Compartamos. El piso, escritorios, anaqueles, sillones y prácticamente todo ha sido donado por empresas del aeropuerto”, menciona Verónica Navarrete, rectora del colegio San Ignacio de Loyola en Checa. El programa genera un impacto social considerable. Desde su creación en 2015, más de 265 545 personas se han beneficiado con las mejoras en las instalaciones de escuelas, centros médicos y religiosos, casas comunales y otras, que proporcionan un entorno más seguro y adecuado para la comunidad local. Otra de las ventajas de este programa es su impacto positivo en el medio ambiente. Al reutilizar materiales en lugar de desecharlos, se reducen las emisiones de gases de efecto invernadero y la contaminación asociada con la fabricación o eliminación de productos. La colaboración entre las empresas del aeropuerto y comunidades ha sido clave para el éxito del programa Compartamos, que ha generado una conciencia ambiental y ha fortalecido los lazos de amistad y trabajo entre el aeropuerto Mariscal Sucre y las comunidades.