El funcionario municipal recalcó la importancia del Chocó Andino, una reserva de la biosfera que ocupa aproximadamente el 30% del área total de la provincia de Pichincha, y que logra unir la ruralidad y la urbanidad, siendo así un punto estratégico para la población y su desarrollo. A su vez, se mencionó que los quiteños desconocen que el 60% del Distrito Metropolitano de Quito se encuentra en alguna categoría de conservación, las cuales son: cinco áreas de conservación y uso sustentable, un corredor ecológico y un área de protección de humedal. A partir de estos datos, se plantea generar una narrativa en la que los quiteños son parte de la naturaleza, más no están sobre ella. La propuesta espera repotenciar la relación que se forma entre el ser humano y la naturaleza. Es importante recalcar que uno de los motores principales para el cambio, señaló el secretario con énfasis, es la corresponsabilidad entre el sector público, sector privado, la academia y la participación ciudadana para encaminar a Quito en un rumbo más sostenible. Entre esos esfuerzos, menciona que Quito ha posicionado su Agenda Ambiental mundialmente y está a nivel de la Unión Europea, contando así con estrechas relaciones entre municipios como el de Hamburgo o Madrid, lo cual permite abrir la posibilidad para que varios proyectos municipales obtengan inversión desde el sector privado y extranjero. Además, según Santiago Sandoval, la Agenda Ambiental cuenta con USD 850 millones, que han sido invertidos en proyectos de tratamiento de residuos, tratamiento de aguas residuales, equipamiento, el metro y su extensión. Mencionando que estos son solo algunos de los múltiples proyectos planificados por el Distrito Metropolitano de Quito. Por el lado de la conservación, sin comprometer la productividad, la capital propone un modelo de agroecología como emprendimiento. Además, en este mismo ámbito, Quito ha emitido la ordenanza verde-azul, que se explica como una herramienta de planificación que mantendrá los espacios verdes y azules (agua) a pesar de que llegue a existir un proceso de urbanización. También, se mencionó la creación de un complejo ambiental que, mediante una inversión de aproximadamente USD 180 millones, plantea aprovechar la mayor cantidad de residuos, a través del uso de tecnologías que minimicen el impacto ambiental. A su vez, se resaltó que más allá del innovador complejo, lo que realmente importa es su modelo integral, inclusivo, social y productivo, que genera una economía circular. Por último, el funcionario público mencionó que Quito debe recuperar su identidad como ciudad y aplicar su agenda verde, que termina siendo atractiva para la inversión extranjera. Igualmente, se dio a entender que el proceso para la transformación ecológica toma tiempo, sin embargo, la colaboración ciudadana y la existencia de 120 líderes y lideresas en la gestión ambiental, da espacio y aliento para continuar con el cuidado y conservación del patrimonio cultural y natural. Para esto, se espera que exista una cohesión social en donde se construya un tejido que permita a la ciudadanía y el gobierno trabajar en conjunto para así ser parte de una sostenibilidad productiva y cultural.