El ecologismo da un paso más cada día, abriendo nuevas puertas o reabriendo algunas que han estado cerradas durante mucho tiempo. Uno de estos últimos es adquirir bienes usados o reacondicionados. Si bien los productos de segunda mano parecían estar relegados a los amantes de lo retro o de escasos recursos económicos durante algún tiempo, se han convertido en una tendencia atractiva y sostenible. La pandemia del Covid-19 ha dejado en aprieto a los países con economías estructuralmente débiles y a aquellos con sistemas financieros saludables. Sin embargo, el factor económico no es el único que desempeña un papel relevante. A la hora de escoger, los consumidores ya no se conforman con obtener un bajo precio a cambio de pagar un alto coste ambiental. ¿Qué pasaría si en vez de adquirir un producto nuevo, se optara por uno ya usado, aunque en buen estado? También te puede interesar: Reparar la ropa: Una solución sostenible No solo se evitaría que aterrizara en un vertedero, sino que también se ahorraría un proceso de producción completo. Aquí es donde radica el encanto de la filosofía de la segunda mano: librarse de lo que ya no sirve y darle una nueva vida, a la vez que se contribuye a la preservación del medioambiente. Ropa y artículos de segunda mano La venta de algunos productos usados, como automóviles o casas, se ha convertido en la norma en casi todos los países del mundo. Sin embargo, ha habido una explosión aún mayor en la demanda de otras industrias como la ropa, los artículos de lujo o los teléfonos móviles. Entonces, por ejemplo, se proyecta que el mercado de ropa de segunda mano tenga un valor de USD 36 mil millones en 2021 y podría duplicarse para 2025. De hecho, la ropa de segunda mano constituyó un promedio del 9% de un guardarropa estándar en 2020. Ese porcentaje aumentará al 18 % para 2030, según estimaciones de expertos de la industria. Una situación similar se ha vivido para los artículos personales de lujo de segunda mano, cuyo mercado ha pasado de EU 17.000 millones en 2015 a unos EU 28.000 millones en 2020, o lo mismo, más de USD 32 mil millones. Fuente: Statista