“Lows Océanos Azules son espacios de mercado no disputados y listos para crecer”, que pueden transformar positivamente no solo las finanzas de las empresas que se arriesgan a navegar en ellos, sino, como ha ocurrido en distintos puntos del planeta, pueden mejorar las condiciones de vida para determinados grupos sociales. Los Océanos Azules plantean estrategias. La primera de ellas es que moldea la estructura de los negocios exitosos; sin mayor lucha, atraen a los no clientes. En este punto, lo que importa es dirigir la mirada a quienes no son aún clientes y conocer cuáles son sus necesidades. La segunda es lograr que la competencia se vuelva irrelevante. La estrategia sugiere que las empresas líderes del mañana serán exitosas. La tercera se refiere a crear nueva demanda. Con ello se busca que aparezcan nuevos negocios que sean innovadores y la última estrategia se refiere a la diferenciación y bajo costo. En el que se evalúa la propuesta de valor (uso-precio), propuesta de ganancias (ingresos-costos) y propuesta de personal (empleados, socios). Generación de demanda El éxito, según la estrategia del Océano Azul, depende de la generación de demanda, reformulación de las condiciones estructurales para convertir sus debilidades en opciones plausibles. Sobre la productividad La mayoría de las empresas tiene su modelo muy centrado en la productividad. Pero no siempre es así. La importancia de un CEO radica en su capacidad de crearle un futuro. La competencia irrelevante Mauborgne dijo que la estrategia moldea la estructura y que la competencia se vuelve irrelevante, y que lo mejor es buscar un mercado que nadie haya tocado y que tenga potencial.