Repsol es una de las empresas energéticas más importantes de España y, si bien existe la Guía Repsol y es esta la entidad que otorga los soletes (bares o restaurantes que se diferencian por su propuesta auténtica y asequible), parece poco probable que poderosa petroquímica que factura centenares de millones de euros vaya a meterse en el negocio de la hostelería. Pero, en la feria HIP (Hospitality Innovation Planet), la compañía ha instalado una suerte de food truck que hace las veces de churrería. “Con el aceite usado de estos churros se fabrica combustible renovable”, indican unas grandes letras en el bus instalado en HIP, el mayor evento dedicado a la hostelería que tiene lugar estos días en Madrid). Los churros, todo hay que decirlo, están crujientes y su sabor es bueno, aunque se trata de una acción de marketing para promocionar sus carburantes y mejorar su imagen. Repsol indica en su web que utiliza distintas materias primas para generar este tipo de combustibles, “como los aceites vegetales residuales, aceites de cocina usados, biomasa o alcoholes vínicos procedentes de los residuos generados por la industria del vino.”También te puede interesar: Empresa de aviación crea combustible a base de aguas residuales humanas Reducir las emisiones de CO2 “La utilización de estas materias primas permite reducir significativamente las emisiones de CO2 respecto a los combustibles tradicionales a los que sustituyen, por ejemplo, en el caso de los aceites de cocina usados hasta el 85-90%”, indica la compañía. Su objetivo es superar las 600 estaciones de servicio con combustible 100% renovable a finales de 2024. La compañía multienergética acelera así su apuesta por los combustibles renovables, con un ambicioso objetivo de expansión de la red. Fuente: Consumidor Global Foto de: Marca