En Ecuador, al igual que en otros países de la región, el cierre generalizado de escuelas durante la pandemia ha exacerbado las disparidades educativas preexistentes, impactando de manera significativa a la población estudiantil con limitada conectividad y acceso a dispositivos tecnológicos, así como a aquellos que carecen de un entorno físico adecuado para el aprendizaje remoto. Esta situación evidencia los considerables desafíos que enfrenta el país y, de manera más amplia, la región de América Latina y el Caribe en el ámbito educativo. Los resultados de las pruebas PISA reflejan que el bajo nivel de desempeño de los estudiantes de América Latina en lectura y matemáticas equivalen a un rezago de dos a tres años, en relación con los estudiantes de la misma edad de los países de la OCDE . Ante este escenario, surge la iniciativa del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) de poner en marcha programas de tutorías remotas, considerando los resultados positivos que han arrojado en otras partes de la región. Después de llevar a cabo pruebas piloto en países como El Salvador, México, Guatemala y Argentina, la experiencia se implementó a lo largo del año 2023 en Ecuador. Un esfuerzo colectivo centrado en la costa ecuatoriana Este programa benefició a más de 1700 niños, con edades entre 9 y 11 años; todos ellos de las provincias de la costa: Manabí, Los Ríos, Santa Elena, Guayas, El Oro y Esmeraldas. El principal objetivo fue mejorar las habilidades fundacionales de los estudiantes en el área de matemáticas. Sin embargo, a lo largo de las 8 semanas de tutorías, se observó también una mejora significativa en sus habilidades blandas de comunicación y en su bienestar general. Según los testimonios de padres y familiares, se ha percibido una mejora importante en la motivación, confianza y autoestima de los niños participantes. “Las tutorías fueron de mucha ayuda, en el área de matemáticas. Ha mejorado bastante y en lo emocional también se encuentra perfectamente”, dijo Fanny Pilay, madre de un niño que recibió tutorías. Un programa costo efectivo de gran impacto La línea telefónica se convirtió en el principal canal de comunicación entre los niños y sus tutores. ¿Por qué esta sencilla herramienta fue la más idónea para el aprendizaje y no la tan extendida virtualidad? Por un lado, su eficacia y bajo costo permiten la implementación efectiva del programa. Por otro lado, el uso de la línea telefónica supera las barreras de conectividad que muchos estudiantes enfrentan en el país. Tanto para ellos como para sus familias, recibir las llamadas telefónicas no representa ningún costo. Además, al requerir una inversión mínima por cada estudiante beneficiario, se convierte en una excelente alternativa en términos de políticas educativas para reducir el rezago. El importante rol de los tutores Una particularidad de la intervención en Ecuador es que se buscó evaluar el impacto de las tutorías en los propios tutores. Por ello, se contó con la participación de 229 tutores, estudiantes de 26 Instituciones de Educación Superior (24 nacionales y 2 extranjeras), matriculados en carreras pedagógicas tanto de tercero como de cuarto nivel. Una parte significativa de los tutores pudo validar el trabajo desarrollado como horas de prácticas preprofesionales o de vinculación, exigidas en sus respectivas carreras como requisito de graduación. Para muchos de ellos, esta experiencia representó una excelente oportunidad para contribuir como voluntarios al ámbito educativo del país. La vivencia fue sumamente positiva, beneficiando su motivación y fortaleciendo su percepción como educadores al observar el progreso de los estudiantes en este proceso. “La experiencia ha sido muy enriquecedora. Se ha aprendido más de lo que se ha enseñado. Me doy cuenta de que lo que más hace falta es educación en las bases y de que hay otras maneras de educar”, dijo Robert Jumbo, tutor y estudiante de pedagogía en el Instituto Tecnológico Universitario Rumiñahui. También te puede interesar: Conozca las instituciones de educación superior preferidas por los BDM El futuro del aprendizaje remoto La suspensión de clases presenciales debido a riesgos naturales, daños en la infraestructura educativa y la necesidad de salvaguardar el bienestar de los estudiantes frente a la reciente escalada de violencia en el país hacen que experiencias como estas tomen aún más relevancia. Las tutorías telefónicas pueden ser una estrategia efectiva y de bajo costo para recuperar el aprendizaje de los estudiantes. El acompañamiento personalizado impulsa a que los niños se motiven en el curso de sus trayectorias educativas porque se trabaja al ritmo de cada estudiante. Alcanzar estos objetivos significa abrir más posibilidades para el futuro de los niños y jóvenes ecuatorianos. Además, permite al país incrementar su productividad y competitividad al contar con individuos mejor preparados, lo que a su vez impulsa el desarrollo económico y social de la nación. Más detalles de este proyecto pueden encontrarse en la publicación del BID “Multiplicar aprendizajes: tutorías a distancia para potenciar la escuela”, enlazada en el QR.