Según estimaciones de un economista ruso, hasta 200.000 rusos han abandonado su país desde el comienzo de la guerra. Los bielorrusos también se están marchando, huyendo de la represión y las sanciones occidentales impuestas al gobierno del líder autoritario Alexander Lukashenko por colaborar con Vladimir Putin. Eso ha provocado que los precios de los vuelos de última hora y el alojamiento de alquiler aumenten en las principales ciudades anfitrionas, como Estambul y la capital de Armenia, Ereván. "La única forma en que podemos protestar es irnos del país" Muchos de los nuevos emigrados son profesionales del sector tecnológico que pueden trabajar de forma remota. Un desarrollador de videojuegos que conocí en un café en Tiflis me dijo que él y la mayoría de las personas que conocía no estaban de acuerdo con la política rusa y que ahora sabían que cualquier protesta sería reprimida violentamente. También te puede interesar: Conflicto entre Ucrania y Rusia ha ocasionado pérdidas para el sector bananero ecuatoriano No siempre bienvenidos En la sala de servicio público de Tiflis, los recién llegados están registrando empresas o solicitando la residencia. Desde el comienzo de la guerra, Tiflis ha sido testigo de algunas de las manifestaciones más grandes en apoyo de Ucrania. Una encuesta reciente encontró que 87% de los georgianos ven la guerra en Ucrania como su propia guerra con Rusia. Pero muchos georgianos están preocupados por esta dramática afluencia de rusos, ya que hace menos de 14 años que Putin invadió Georgia. Algunos temen que el presidente Putin pueda afirmar que los ciudadanos rusos en el extranjero necesitan protección, porque esa fue su excusa para justificar el envío de tropas a la región separatista georgiana de Osetia del Sur en 2008. Hasta la fecha, el 20% del territorio georgiano permanece bajo ocupación rusa. Sin embargo, el empresario tecnológico Lev Kalashnikov cree que Georgia se beneficiará de lo que afirma es la mayor fuga de cerebros en la historia moderna de Rusia. Kalashnikov abrió un grupo para expatriados en la aplicación de mensajería Telegram mientras hacía cola. Fuente: BBC