Por ejemplo, si una empresa petrolífera tokeniza la gasolina, crea el Petrolitro (PTL) y le otorga un valor unitario que representa 1 litro de gasolina. Si se necesita 1000 litros de gasolina al año, se podría comprar directamente por el valor de 1.000 PTL. De esa manera, no importaría que el litro de gasolina sea más caro en USD, puesto que ya se adquirió el activo. Estos modelos de tokenización se muestran como una práctica económica donde el cliente es cautivo a cambio de recibir otros beneficios, en este caso, descuentos por compras adelantadas. Según Salvador Casquero Algarra, Fundador de 2gether global y docente de la Universidad Internacional de La Rioja (UNIR), la principal ventaja que presenta la tokenización es la posibilidad de crear un modelo de incentivos donde se hace partícipe a los clientes y así crear una economía del comportamiento de manera que, a través de los incentivos, los compradores tienen actitudes positivas que aportan de mejor manera a la economía de un negocio. Además, el hecho de que los tokens sean dinero programable significa que se pueden manejar las reglas de negocio en cualquiera de las tres fases de la tokenización: emisión, distribución y redención. Otra ventaja destacable es que cualquier artículo es “tokenizable”: una obra de arte, un artículo científico, etc. También te puede interesar: El negocio NFT más popular involucra usuarios que se venden tokens a sí mismos Muchas de estas ventajas no serán posibles sin grandes cambios sociales, jurídicos y tecnológicos que pueden llevar mucho tiempo y resistencia de sectores no favorecidos. Es decir, la tokenización de la economía a grandes rasgos aún puede ser muy lejana. Salvador señala que la economía tokenizada sí es viable en Ecuador y en cualquier país del mundo, pero es mucho más factible en países en vías de desarrollo con menor bancarización y más necesidad de sistemas inclusivos. Asimismo, indica que se pueden diseñar nuevos modelos económicos que corrijan los problemas o los defectos de la economía occidental donde la globalización ha llegado a un cierto agotamiento y primarán los sistemas económicos localizados, especialmente interesantes en países con alto potencial de crecimiento.