Bajo este precepto, la Universidad Espíritu Santo se convirtió en un actor clave durante la pandemia para paliar, de alguna manera, el Covid-19. Espinoza explica que la institución fusionó estas tres funciones sustantivas para combatir la pandemia. Es así que, resaltando la investigación, la universidad, desde enero 2020, ya estaba en alerta sobre la crisis sanitaria gracias a su Centro de Investigaciones, donde un grupo de biólogos moleculares, médicos, funcionarios del Ministerio de Salud Pública y del Instituto Nacional de Investigación en Salud Pública trabajaron de la mano a fin de atender de mejor manera la pandemia, que se expandía rapidamente. En esta misma línea surge UEES Biolab, dedicado a hacer pruebas de diagnóstico Covid-19, ya que el reto más importante era conocer si una persona estaba o no contagiada. “La UEES fue la primera universidad ecuatoriana en tener el laboratorio para pruebas de diagnóstico de SARS Cov-2; de esa manera, atendimos a gran parte de la población de Samborondón y Guayaquil de manera ágil y más económica”, dice el académico. De hecho, UEES Biolab realizó 75 mil pruebas de diagnóstico entre PCR y RT, durante los primeros meses de la pandemia. “También hicimos varias pruebas rápidas que nos daban información sobre la seroprevalencia, es decir, conocimiento de gente que ya se contagió con el virus pero no se había dado cuenta”, añade. Además, la universidad investigó una población denominada Atahualpa, “en la que trabajamos hace 10 años y vimos que el 45% de personas, ya tenían anticuerpos contra el virus”. Topando el segundo punto, la parte académica, para la universidad fue fundamental mantener la continuidad de los estudios durante el confinamiento. Espinoza comenta que, desde antes del Covid-19 se ha estado trabajando con plataformas eficientes y con tecnología de punta. “Hablamos de Blackboard, con la que todos nuestros estudiantes tuvieron acceso a una formación de calidad, no descontinuaron sus estudios y los docentes pudimos seguir impartiendo clases y capacitándonos”. Y la tercera parte, la vinculación, sacó a flote la ayuda y predisposición de los estudiantes y docentes especialistas de la UEES que, gracias a sus laboratorios, brindaron servicios de salud a las provincias de Santa Elena, Manabí y El Oro, con unidades móviles que llegaban a esos puntos. Asimimismo, Espinoza explica que, “en el pico más alto de la pandemia -entre junio y julio de 2020-, en Quito, montaron una clínica móvil dentro del Hospital Eugenio Espejo y dimos servicio con pruebas a costos mínimos, atendiendo a la población de la capital, durante tres semanas”. Una universidad en constante innovación investigativa Al preguntar a Fernando Espinoza qué proyectos tiene luego de que la pandemia ha sido controlada a nivel global, gracias a la vacunación, él nos explica que diferentes tipos de pandemias pueden volver a surgir, “y lo que estamos haciendo con la UEES es aliarnos con otros laboratorios de Ecuador y América Latina para tener centros de referencia de secuencia genómica localmente”. A lo que se refiere es que gracias a la vigilancia genómica, los virus pueden ser rastreados a través de los datos de secuencia genómica recopilados por los Centros de Control. El experto señala, por ejemplo, que actualmente se habla de un nuevo virus, el Covid-22, que es la mutación del Covid-19, “y la única manera de identificar a qué tipo nos enfrentamos es con una secuencia genómica, para lo cual compramos dos secuenciadores genómicos”. Para cristalizar estos proyectos, Espinoza menciona que fue importante el apoyo de la empresa privada. En este sentido, la iniciativa “Sumar Juntos” de Banco Pichincha, apoyó a la propuesta de investigación de la UEES y donó una importante cantidad de dinero, con lo que se pudo adquirir equipos especializados, realizar más de 20 mil pruebas PCR, comprar los reactivos necesarios, lo que sumado al aporte de la universidad, permitió que la UEES sea la institución con mayores secuencias genéticas realizadas, detectando las distintas variantes, qué conlleva cada una, en qué ciudades tenía mayor presencia, entre otros aspectos. ¿Qué ha permitido todo esto? que la universidad, en agosto de este año, pueda presentar un libro que recoge 89 trabajos científicos sobre el Covid-19. UEESCLINIC, un actor importante para la sociedad En mayo de 2020, durante los momentos más críticos de la pandemia, la Universidad Espíritu Santo puso en pie la UEESCLINIC, que en un inicio estuvo enfocada en brindar tratamientos y un servicio especial para tratar el Covid- 19 en sus colaboradores, docentes y estudiantes. Este proyecto fue posible gracias las diferentes gestiones que se hicieron por parte de Carlos Ortega Maldonado, Canciller de la UEES, con varias instancias gubernamentales como: alcaldía del Municipio de Samborondón, Ministerio de Salud Pública, Comité de Operaciones de Emergencia (COE), fundaciones, organizaciones y el trabajo de sus propios equipos, tanto de las autoridades y profesores de la Facultad de Ciencias Médicas, como de UEESCLINIC y del laboratorio de biología molecular de la universidad. Posteriormente, la UEESCLINIC amplió sus servicios a la comunidad y hoy, está abierto al público en general, ofreciendo atención en diferentes especialidades. Además cuenta con servicios de: hospitalización, rayos x, electrocardiogramas; así como médicos, enfermeras y auxiliares calificados. Asimismo, se realizan pruebas para la detección de Covid-19 con la entrega de resultados el mismo día y exámenes de sangre completos.