Contamos con la participación de Iván Ontaneda Berrú, Secretario de Estado del Ministerio de Producción, Comercio Exterior, Inversiones y Pesca; Munir Abedrabbo, CEO de Textiles El Rayo, y Mauricio Saenz, CEO Itabsa, Proesa y Tanasa. El panel fue moderado por Ricardo Dueñas, CEO de Grupo Ekos, quien marcó la cancha indicando que un estudio de la Unidad de Inteligencia de The Economist, por encargo de la Alianza Transnacional para combatir el Comercio Ilícito, Ecuador ocupa la posición 60 de 84 países analizados, con una calificación de 50,1/100 puntos. Compartimos el video de esta charla y un par de puntos de vista, desde la empresa privada, para complementar su lectura. La situación de la industria formal es compleja en el Ecuador, los impuestos a los cigarrillos se crearon para reducir el consumo, “y no se ha logrado este objetivo legítimo de salud pública, debido a la alta presencia de producto ilícito”, indica Mauricio Sáenz. Explica que el Gobierno recaudó menos en 2019 (USD 103 millones) en comparación a lo recaudado en 2015 (USD 195 millones), sin embargo el consumo total es mayor, considerando que el 72,4% de productos que se comercializan en Ecuador son de contrabando a precios tan bajos, que oscilan entre USD 1 y USD 1,20. “El contrabando es competencia desleal; afectación al empleo, inseguridad y pérdida de recursos para el gobierno”; asevera. Desde su visión, todos tienen el derecho al trabajo, lo importante es crear un parámetro de legalidad. “A nosotros nos exigen, a través de leyes, reglamentos y controles, y con aquellos que caminan por la vía pública con producto ilegal, no se generan los mismos controles”, explica. Pese al escenario adverso, sugiere se fortalezcan los controles tanto en línea de frontera como en mercado, así como la cooperación público – privada. Durante la pandemia hemos visto como el comercio ilícito se ha ido activando, durante este periodo se han incautado 4 veces más de lo que se incautó durante todo el 2019. Otro sector seriamente afectado "El contrabando de licores en Ecuador se da fundamentalmente por diferencias impositivas entre países. Los gobiernos tienen la creencia popular de que al subir aranceles o impuestos a los licores, bajará el consumo e inclusive recaudarán más; sin embargo, el resultado es justamente lo contrario. En Ecuador, el contrabando viene, principalmente, de Perú, en donde los impuestos locales son más bajos. El contrabando de licores afecta de varias maneras: en la recaudación fiscal y, por ende, a las finanzas públicas. También fortalece las mafias dedicadas a otro tipo de delitos, fundamentalmente, drogas; en la región, se ha comprobado que estos grupos se financian de diferentes actividades ilícitas como el contrabando. Y, por último, afecta a la salud pública, porque el licor adulterado utiliza materias primas de muy baja calidad, que inclusive atenta a la vida de las personas; hemos visto gente envenenada con metanol, por consumir alcohol adulterado".