En el marco de la Expoconstrucción 2020 en Guayaquil, el Arq. Pedro Gambarrotti, Director de la Fundación Guayaquil 2020, brindó la charla “Un barrio con aroma de cacao”. Este evento no solo destacó por su relevancia temática, sino también por la forma en que se entrelazaron historia, cultura y arquitectura. La charla comenzó con un emotivo recuento sobre la demolición de la antigua casa del cacao, un evento que marcó un punto de inflexión en la percepción y valoración del patrimonio arquitectónico de Guayaquil. El Arq. Gambarrotti describió cómo este incidente lo inspiró a defender no solo un edificio, sino toda una calle - la histórica calle Panamá - cuya importancia va más allá de lo meramente estructural, pues encapsula el espíritu y la evolución de la ciudad. El arquitecto transportó a la audiencia a los orígenes de Guayaquil, haciendo hincapié en los primeros asentamientos y la formación de los barrios más antiguos. Utilizando dibujos, acuarelas y óleos de la época, recreó la imagen de una ciudad que, aunque modernizada, aún guarda las huellas de su pasado colonial y republicano. Detalló cómo los materiales y técnicas de construcción tradicionales reflejaban las condiciones ambientales y sociales, mencionando por ejemplo, las viviendas elevadas construidas sobre pilotes para evitar inundaciones. Una parte significativa de la presentación se centró en la importancia del cacao y su influencia en la arquitectura local. El cacao, como recurso económico predominante en ciertos períodos, no solo moldeó la economía de Guayaquil, sino también su arquitectura. Gambarrotti habló de cómo las casas de la era del cacao incorporaban balcones y galerías, optimizando la ventilación cruzada y ofreciendo espacios frescos y sombreados, esenciales en el clima tropical de la región. El arquitecto también tocó temas contemporáneos, reflexionando sobre cómo las prácticas de construcción modernas podrían aprender de la sabiduría arquitectónica del pasado para crear espacios más sostenibles y adaptados al entorno local. Criticó la destrucción de áreas naturales y abogó por una mayor integración de elementos naturales en el urbanismo moderno. Finalmente, la charla culminó con un llamado a preservar la historia y la cultura de Guayaquil a través de su arquitectura, incentivando a los presentes a valorar y proteger su patrimonio como un testimonio vivo de su rica historia.