La pandemia ha ralentizado la recuperación de América Latina, y a pesar de que se proyectaba una evolución favorable, el crecimiento económico de los países de la región no será lo suficientemente amplio para reducir la pobreza y crear empleo, al menos así lo aseguró el Banco Mundial (BM), en octubre pasado. Sin embargo, una visión optimista aparece en el horizonte, y es que la conectividad digital, junto con otras políticas, podría impulsar el crecimiento y la gobernanza de los países latinos. En el último informe “Conectados: Tecnologías digitales para la inclusión del crecimiento”, el BM preveía que el Producto Interno Bruto regional crecería un 2% para finales de 2023, ligeramente por encima del 1,4% pronosticado en abril, pero aún por debajo del de todas las otras regiones del mundo. La prosperidad económica está ligada a la conectividad La adopción de la nube, aplicaciones y el crecimiento de IoT exigen métodos más veloces, sencillos y de menor costo para conectarse a Internet. Por eso, se espera que tanto el 5G, como el Wi-Fi 6, tengan un papel importante a desempeñar en el futuro de la conectividad inalámbrica a nivel empresarial. El reciente estudio Annual Internet Report de Cisco plantea que para este 2023 habría 5.300 millones de usuarios de internet, que representarán dos tercios de la población global. Este crecimiento va en línea con el aumento de dispositivos y conexiones. En Latinoamérica, Brasil ha sido el principal hub de conexiones en términos de capacidad internacional. La mayor parte de la capacidad aún está conectada a los Estados Unidos (83%); sin embargo, la conectividad internacional entre los países de América Latina ha estado creciendo a un ritmo más rápido en los últimos tres años. Se estima que en 2023 habrá 29.300 millones de dispositivos conectados. También te puede interesar: Conectividad: ¿está Ecuador lo suficientemente conectado? Desafíos con el espectro En el estudio, ‘La gestión del espectro en América Latina. Impactos sobre el desarrollo económico y social’, GSMA destacó que a partir del análisis de más de 2.300 instancias de asignación en 112 países entre 2010 y 2022, el reporte revela que el estado de la asignación de espectro en LATAM es caro y en cantidades por debajo de las referencias internacionales. La cantidad promedio de espectro asignada en la región está por debajo de bloques de referencia internacional como la Unión Europea y los países de la OCDE. Esta realidad implica que el despliegue de redes en América Latina es de por sí más complejo y costoso ya que se dispone de menos espectro, incrementando la necesidad de invertir en estaciones base. Hay países que ya han subastado frecuencias para desplegar 5G (Brasil, Chile, República Dominicana y Uruguay), lo que permitió posicionar a Chile, Uruguay y Brasil entre los que más espectro han asignado en la región. Destaca en particular el caso de Brasil, donde la disponibilidad de espectro está en línea con algunos países de referencia internacional.