A más de un año del inicio de la pandemia de Covid-19, a nivel mundial el número de nuevos casos es más alto que nunca. Es necesario actuar ya para poner fin a la pérdida de vidas y a la presión económica causadas por la pandemia. Como lo advirtió el FMI, las recuperaciones económicas están divergiendo de manera peligrosa. Las disparidades se acentuarán más entre los países ricos, con acceso generalizado a vacunas, herramientas de diagnóstico y terapias, y los países más pobres, que aún están luchando por inocular a los trabajadores sanitarios esenciales. A fines de abril de 2021, menos de 2% de la población de África estaba vacunada. Por el contrario, más de 40% de la población de Estados Unidos y más de 20% de la población europea había recibido al menos una dosis de las vacunas. Está claro que la crisis económica no llegará verdaderamente a su fin si no se resuelve la crisis sanitaria. Por lo tanto, la política respecto de la pandemia es una política económica. Es crítica para la estabilidad macroeconómica y financiera internacional, por lo cual reviste importancia fundamental para el FMI y otras instituciones económicas. Poner fin a la pandemia es un problema que tiene solución, pero requiere una actuación mundial más coordinada. En el estudio reciente del personal técnico del FMI se analizan las múltiples dimensiones de la lucha contra la pandemia y se proponen metas realistas para lograr controlar sustancialmente la pandemia en todas las regiones, así como medios para lograr dichas metas. Basándose en la labor realizada por otros organismos, la propuesta se centra en: vacunar por lo menos al 40% de la población de todos los países para fines de 2021 y por lo menos al 60% para el primer semestre de 2022, simultáneamente hacer un seguimiento de los riesgos de deterioro de la situación y establecer mecanismos de protección, y asegurar la detección y el rastreo generalizados, mantener existencias adecuadas de herramientas terapéuticas y hacer cumplir las medidas sanitarias en los lugares donde la cobertura de vacunación es baja. Es importante señalar que la estrategia no requiere meros compromisos sino financiamiento inmediato, donaciones inmediatas de vacunas y una inversión con riesgo para que el mundo pueda protegerse de los escenarios de deterioro de la situación. El costo total de esta propuesta, de alrededor de USD 50.000 millones, incluiría donaciones, recursos de gobiernos nacionales y financiamiento concesionario. ➤ Ver también: FMI propone un plan de USD 50.000 millones para poner fin a la pandemia Hay razones contundentes para que por lo menos USD 35.000 millones se financien mediante donaciones. La buena noticia es que los gobiernos del G-20 ya han reconocido que es importante cubrir el déficit de financiamiento mediante donaciones identificado por el Acelerador del acceso a las herramientas contra la Covid-19 (ACT, por sus siglas en inglés), déficit que asciende a USD 22.000 millones. Es decir, se estima que se necesitan USD 13.000 millones en donaciones adicionales. El resto del plan global de financiamiento —alrededor de USD 15.000 millones— puede provenir de mecanismos de financiamiento contra la Covid-19 creados por bancos multilaterales de desarrollo. Salvar vidas y medios de vida es algo que no debería necesitar justificación, pero un final anticipado de la pandemia también podría inyectar el equivalente a USD 9 billones en la economía mundial para 2025 gracias a la reanudación acelerada de la actividad económica. Las economías avanzadas, que son probablemente las que más gastarán en este esfuerzo, obtendrían la rentabilidad más alta de la inversión pública en la historia moderna, captando 40% de los USD 9 billones acumulados en forma de un aumento del PIB mundial y aproximadamente USD 1 billón en recaudación impositiva adicional. ➤ Leer el informe completo Fuente: FMI