Con miras a la reapertura de sus actividades, el sector ha trabajado en la aplicación de protocolos de bioseguridad que garanticen la salud y la vida de las personas que integran la cadena automotriz. La Asociación de Empresas Automotrices del Ecuador, AEADE, indica que el avance del Covid 19 y las necesarias medidas adoptadas por el Gobierno tuvieron efectos negativos en el sector automotor. “Así, entre marzo y abril de este año la comercialización de vehículos tuvo una reducción del 80%, en relación a los mismos meses del 2019. La caída de la demanda se verá reflejada, además, en el pago de tributos del sector”. En el 2019, los USD 1.557 millones que se cancelaron al Estado se lo hizo a través aranceles, IVA, ICE, ISD, Impuesto a la Propiedad de los Vehículos, Impuesto a la Renta, Fodinfa e Impuesto Verde. Toda esta carga impositiva encarece el costo de un vehículo en 110%. A ello se suma que el sector debe enfrentar otros problemas como inconvenientes y retrasos por la excesiva tramitología que se exige en el país. AEADE habla de un promedio de 20 procesos que podrían eliminarse o simplificarse de manera inmediata, aplicando la Ley Orgánica para la Optimización y Eficiencia de Trámites Administrativos. Mientras tanto, el sector trabaja en lo que está a su alcance: planificar la reapertura de las actividades industriales y comerciales, a través de programas piloto en aquellos cantones que aún se encuentran en semáforo en rojo. “La propuesta está en manos de los COE cantonales para que autoricen su aplicación”. A través de su propuesta, cada empresa se compromete a implementar los protocolos de bioseguridad, priorizar el teletrabajo con máximo el 50% de trabajo presencial y garantizar la movilización de sus trabajadores. El Comité de Operaciones de Emergencia de Guayaquil ya autorizó su plan piloto y la semana pasada se dio la reapertura parcial de actividades.