Desde muy temprana edad fui reflexiva y sensible, recuerdo que todo tenía sentido… Pisar las hojas secas de otoño y escuchar cómo sonaban en pleno Santiago de Chile me hacían sentir viva. Luego fui creciendo, el colegio, la carrera universitaria y pagar las cuentas del departamento me mantenían ocupada. ¿Cómo no desintegrarme espiritualmente durante la búsqueda de mi desarrollo profesional, social y familiar? ¿Dónde unificar todos esos roles en un mismo lugar? Es ahí donde comprendí que mi “espíritu” o alma necesitaba ser reconocida y valorada. Es una necesidad profunda, es algo que va más allá del cuerpo y de la mente. ¿Qué es la espiritualidad? Comencé a buscar en diferentes culturas su significado y la definición que más me gusto es la del Hinduismo: “Es la prueba personal de la hipótesis de que hay un poder superior que dio origen a toda la creación; que el poder superior está dentro de nosotros y que el poder superior puede conocerse”. Si ese poder superior está dentro de mi y puede conocerse, tenía que hacer un camino para combatir la insatisfacción, debía buscar un sentido, crear alternativas para llenar el vacío interior y encontrar mi paz. La espiritualidad es amar la vida, va más allá del problema económico, un divorcio, la muerte de un ser querido, la espiritualidad te sostiene para atravesar los obstáculos. Si estas 703.000 almas hubieran encontrado el acompañamiento para fortalecer su espiritualidad, estoy segura que habrían tomado otra decisión. Si necesitas fortalecer tu espiritualidad y trabajar en tus emociones, no tengas miedo en buscar nuestro apoyo. Por _ Camila Matus D. Experta en bienestar empresarial www.creandobiem.com